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Ransomware y las lecciones que nunca aprendemos

Ya pasó la resaca del famoso ransomware WannaCry, sin embargo siguen las amenazas de una nueva versión.
Cuando ya sabemos casi todo del malware, llega el momento de recapacitar y ver si de una vez somos capaces de aprender algo de estos casos.

En los últimos días hemos visto noticias sobre el ciberataque mundial que ha “colapsado el mundo”, con frases como que estamos ante “el mayor ciberataque de todos los tiempos” o que “estamos ante el inicio de una guerra”…

Es cierto que hacía tiempo que no se veía un ataque que fuera tan grave, global, problemático y recurrente. Sin embargo los que tenemos algo de memoria, podemos recordar más de un ataque similar hace ya muchos años. Podemos recordar casos como el LoveLetter, Slammer, Nimda, Conficker o muchos similares. Después de cada caso de estos tendemos a recapacitar, ver los errores, se corrige, se parchea y se olvida todo. Sin embargo vemos como después de cada caso de este tipo en vez de aprender algo tendemos a olvidar rápidamente lo ocurrido.

Se ha hablado de un ataque global de gran escala con muchos infectados. La prensa se ha hecho eco de la gravedad del problema y la propagación que ha tenido. Se ha hablado de cifras de infección de en torno a 100.000 equipos, como algunas de las más elevadas. Sin embargo podemos recordar los números de infectados por otros malware a lo largo de la historia:

• CIH (1998) 60 millones de equipos infectados.
• I Love You o Loveletter (2000) fueron 50 millones infectados.
• Slammer (2003) con más de 75.000 servidores infectados en los primeros 10 minutos.
• Sasser (2004) más de 1 millón de equipos infectados.
• Conficker (2009) unos 7 millones infectados.

Los datos hablan por sí solos y las comparaciones son odiosas. En cualquier caso, ¿se aprendió algo de estos otros malware con infecciones masivas? Todo indica que no.

Y si hablamos de ransomware aunque no hay cifras concretas, estamos seguros de que el famoso virus de la policía ha infectado a mucha más gente que WannaCry. En un periodo de tiempo más extenso, sí, pero esa muestra de malware dio grandes quebraderos de cabeza a miles de usuarios.

¿Podremos aprender algo de una vez?
“de nuevo un gusano que aprovecha una vulnerabilidad en un producto de Microsoft provoca el colapso en Internet.”
“Vulnerabilidades tienen todos los sistemas, no es un problema en exclusiva de Microsoft, pero este caso viene a poner el dedo en la llaga cuando Microsoft intenta disminuir el tiempo que transcurre desde que es descubierta la vulnerabilidad hasta que el sistema del cliente es actualizado.”
Parece que se trata de algo reciente, escrito justo después del ataque, sin embargo aunque parezca sorprendente estos comentarios tienen más de 14 años.
Las conclusiones y lecciones después de cada caso son muy similares. Nada nuevo.

Actualizaciones. En esto somos muy pesados, todos los días hablando de parches, hoy es Windows, mañana el navegador… mantener los equipos y servidores actualizados nos libra de más de un 90% de los problemas. De hecho los equipos actualizados no se verían afectados por este ataque.

Aunque es cierto que la disponibilidad de un parche no asegura la protección de los sistemas, es necesario que los administradores o usuarios lo apliquen y reinicien su sistema. Si bien es cierto que en algunos casos puede ser un problema por dejadez, falta de tiempo o simple desconocimiento, existe también ciertas reticencias a su instalación inmediata en ambientes en producción. No es que los administradores tengan manías, pero muchos hemos sufrido parches que se superponen, regresiones de vulnerabilidades, problemas de estabilidad o incompatibilidad con otros componentes. Rompiendo una lanza en favor de Microsoft, eso ya no sucede de forma frecuente, máxime si implementamos soluciones del tipo a SCCM (system center configuration manager) que permite administrar de forma centralizada la configuración de todos los sistemas físicos y virtuales de una organización o grupo de organizaciones.

El problema parece que ha sido el mismo, la falta de una actualización que llevaba un par de meses publicada… pero a éste respecto, hay que decir que, la actuación sobre los sistemas casi siempre centra el foco de atención en los administradores, a quienes no siempre (la falta de criterio, de confianza y de una miope visión global de la dirección IT o de compañía) nos dejan ser proactivos, sino reactivos, justo cuando el problema ya nos ha estallado en las narices.

Usuarios y empresas deben ser conscientes de que, cada vez que no instalan un parche crítico, están dejando una puerta abierta para que un intruso pueda controlar totalmente su sistema, sustraer su información más sensible, borrar sus discos duros, o espiar todo lo que hacen con su ordenador. Y esto ocurre con mucha más frecuencia de la que se cree.
Tras el gusano Sasser en 2004, 13 años después podemos comprobar que los problemas siguen siendo los mismos.

Pero si los casos anteriores se han cobrado muchas víctimas “civiles”, destaca de esta campaña los nombres de las empresas afectadas. Ransomware se ha cobrado víctimas entre corporaciones y organismos de todo el mundo, afectando a servicios tan críticos como el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, u organismos estatales y servicios de transporte en Rusia. WannaCry ha demostrado que las infraestructuras siguen siendo tan frágiles como hace años y que, en cuanto a gestión de riesgo, en ocasiones la ganancia de flexibilidad en las operaciones sigue priorizándose sobre la seguridad del sistema, unida en algunos casos a la desidia en el mantenimiento.

Copias de seguridad. Posiblemente siga siendo el gran olvidado, pero la realización de copias de seguridad periódicas diarias, semanales… Con una adecuada política, manteniendo las copias en un entorno diferente, etc. puede salvar de un problema de este tipo. Si hay una copia de seguridad de todos los datos del día anterior ante un problema similar podemos estar seguros que la pérdida no será tan significativa.

Pagar o no pagar. Hay que recordar que en muchos casos de ransomware aunque se ha llegado a producir el pago no se ha podido recuperar la información. La recomendación siempre es no pagar. Por lo que se sabe la cantidad recaudada en los tres monederos que recaudaban los fondos de este malware apenas sobrepasa los 70.000 dólares. Cantidad que se puede considerar baja teniendo en cuenta el impacto que ha tenido.

Indicadores de compromiso. Está muy bien disponer de un firewall, detector de intrusos y un buen número de medidas de seguridad activas y proactivas, pero de nada sirven si no se mantienen al día. Los indicadores de compromiso es el medio empleado en la actualidad para alimentar sistemas de seguridad.

De todas formas no estamos libres de problemas, siempre puede surgir un 0day que cause estragos. Vulnerabilidad no conocida, sin parche, y si quieres redondearlo para sistemas Windows actualizados, con ejecución remota de código. Aunque actualmente este tipo de problemas suelen estar tan bien cotizados en el mercado negro que no se emplean en ataques a gran escala sino para ataques muy muy dirigidos.

Microsoft también saca sus propias conclusiones, incidiendo igualmente en la importancia de mantener los sistemas actualizados y de la coordinación entre todos los actores para luchar contra estos ataques.
“Debemos tomar de este reciente ataque una renovada determinación para una acción colectiva más urgente. Necesitamos que el sector tecnológico, los clientes y los gobiernos trabajen juntos para protegerse contra los ataques cibernéticos. Se necesita más acción, y se necesita ahora. En este sentido, el ataque WannaCrypt es una llamada de atención para todos nosotros. Reconocemos nuestra responsabilidad de ayudar a responder a esta llamada, y Microsoft se compromete a hacer su parte.”
Las lecciones que debemos aprender están expuestas desde hace mucho, esperemos que esta vez haya sido la definitiva.

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